lunes, 26 de marzo de 2012

Monólogo de Teresa Núñez en el almuerzo final de curso


Canalones de conejo"

por Teresa Núñez. 

 
Hola, comensales.
Estoy muy contenta por haber llegado hasta aquí. Mi familia está esperando que organice una pequeña “mitin cooking” para demostrar todo lo que he aprendido.
……………………(Suena el teléfono móvil)………………..
-¿Si? ¿Marta? ¡Qué alegría!
-Mira, terminando un curso en el IES Gran Capitán…Sí yo aprobé el Bachillerato hace ya unos años…
-No, lo que ocurre es que he venido para hacer un curso muy interesante.
-Un curso de cocina…¡Sí, genial! Ya te lo demostraré cuando ns veamos en mi casa…
-He aprendido lo que es la trazabilidad, los fractales, los polifenoles…Sí, y hemos manejado dedos cortados y sangrantes…¡No no!... de medicina no, el curso es de cocina.
-Sí, yo sigo siendo maestra:.., a esto es a lo que se llama integrar las nuevas experiencias en el curriculum.
-Mira, los huevos con arañas no tienen secretos para mí…Un ponente encantador nos explicó cómo medir los huevos…Sí, cada uno mide los suyos…no seas mal pensada. Y aunque no te lo creas hay mucha matemática en el asunto…Sí, sí, de cocina.
-He aprendido que, a veces no hace falta “tocar” para saber “calibrar”,…calibrar que en una caja lo que hay son las madalenas de la Chaca Eulalia..

-Es lo que se llama “método científico”: observar, hacer hipótesis, tomar datos, experimentar, confirmar la hipótesis…Sí sí, de cocina.
-Sí, he aprendido muchísimo: cuando preparo una tortilla comprendo que en realidad lo que estoy haciendo es “desnaturalizar proteínas” y que como el huevo tiene unos enlaces fortísimos…pues más fuerte tengo que darle al tenedor.
- Me ha impresionado tanto saber esto que a mi próximo hijo lo llamo Coloide.
-La verdad es que me he sentido muy próxima a Ferrán Adriá, y sus deconstrucciones. Los hexágonos de hojaldre los domino y la fruta Rubic no tiene secretos para mí. Fibonacci, Moebius y Durero son mis ídolos. El chocolate pitagórico sabe genial…
-Mi vocabulario se ha renovado. ¿Te suena el algilato, la gelificación,..¿Sabes deconstruir una parabólica hiperbólica?..Y ¿esferificar una cuadrícula?...Sí, sí, el curso es de cocina.
-Precisamente te tengo preparada una receta especial: “Fractal de canalones de conejo servidos en jaula de faraday”. Sí, y los acompañaré con un ketchup de garum. Ya veras, te voy a sorprender. Resulta que lo voy a hacer con lo que me sobre del conejo: las vísceras sangrantes, los higaditos, las tripas y, cuando estén putrefactas, las aliño un poco con salmuera, pimienta y azúcar. Yo creo que será el contrapunto exacto para los sabores delicados de los canalones.
Sí, sí, de cocina. El curso es de cocina.
-¡Ah! y en la próxima me pido ser la simposiera de la reunión. Sí, la que dice cuánta cerveza nos bebemos,… que la ultima vez ya te acuerdas lo que pasó.
Bueno, nena, te dejo… que tengo que hablar de “canalones”.
…………………………………………
En los años sesenta, una gran parte de los hermanos de mi madre marcharos a Barcelona. Emigraron para poder obtener una mejora en su vida.
Allí aprendieron y desaprendieron a vivir y a cocinar.
Cuando volvían al pueblo en Semana Santa venían cargados con historias y recetas de comida.
Mi tía Magnolia nos sorprendió al decirnos que nos guisaría “Canalones de conejo”. Todos miramos a los tejados y pensamos que sería interesante comer aquello…pero que por si acaso la abuela guisaría el gallo con cresta y arroz. No nos imaginábamos como podría meter al conejo en los canalones y días antes hicimos pruebas a sus espaldas. Probamos mis primos y yo con un conejo del abuelo Pepe, pero el bicho no quería subirse a la escalera para llegar al canalón del tejado…y lo tuvimos que “convencer”
Cuando mi tía retiró la escalera sin darse cuenta de que estábamos arriba, comprobamos lo importante que es tener “todos los habíos de cocina cerca”. Nos agarramos al canalón y así pudimos bajar sin estrellarnos contra el suelo,…el conejo y nosotros.
Mi tía Magnolia hizo el milagro de la globalización, los panes y los peces: aquello estaba tan bueno y sabroso que hasta el abuelo consintió en decir que después de todo no había sido un delito intentar encerrar al conejo en un Canalón.

Gracias a Alfonso, Manuel y Regino, la “Tríada olímpica mediterránea por sus consejos y amabilidad.
Gracias a Miguel, nuestro “Prometeo conseguidor”.
Gracias a todos por vuestra alegría y compañerismo.

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